Por: Roberto Álvarez

  1. Introducción

Hace unas semanas recibí la siguiente pregunta de un profesor chileno radicado en Estados Unidos: ¿Qué esperamos para diversificar la matriz exportadora? Su pregunta la acompañaba con un artículo relativo al desarrollo de un proyecto para el uso médico de marihuana colombiana, que de resultar contribuiría a generar un nuevo sector exportador en ese país, como hace tiempo no ocurre en Chile.

Reflexionando sobre la relación entre esa pregunta y este ciclo de seminarios es que he articulado mi ponencia sobre dos aspectos principales: ¿es necesario diversificar las exportaciones?, ¿Qué políticas se requieren?

  1. Diversificación de Exportaciones y su Impacto

Para una economía pequeña y abierta como la chilena, el crecimiento y la diversificación de sus exportaciones son fundamentales para un crecimiento económico sostenido. Existe variada evidencia empírica respecto a que una estructura diversificada contribuye al crecimiento (Lederman y Maloney, 2007), reduce la vulnerabilidad a shocks externos (Haddad, et al. 2013; Joya, 2015) y facilita al crecimiento de la productividad (Rath y Akraam, 2017).

En este contexto, la experiencia chilena muestra un desempeño satisfactorio desde mediados de los 80 hasta fines de los 90, pero luego una reducción de la diversificación de las exportaciones y también un lento crecimiento de la productividad. Esto genera varios desafíos acerca de cómo re-impulsar el crecimiento económico y que políticas se requieren en este sentido.

Segundo, para lograr esa diversificación se necesitan emprendimientos innovadores. Necesitamos, en el lenguaje de Hausmann y Rodrik (2003), descubrir nuevas actividades en las que somos competitivos internacionalmente. Para ello, se requiere, aunque no exclusivamente, investigación de base científico-tecnológica a partir de la cual se desarrollen nuevos productos. Se necesita también crear y experimentar. Luego, se requiere promocionar esos productos y convencer a exigentes clientes internacionales de su calidad. Esto requiere inversiones importantes que no son completamente apropiables por el descubridor. Una vez que ha hecho la inversión y demostrado que es competitivo en los mercados externos, nada impide que otros productores entren a ese mercado. Esta es la razón de por qué necesitamos políticas e instrumentos públicos que fomenten el emprendimiento innovador orientado a los mercados externos.

Aunque se han implementado políticas en esta línea y algunos instrumentos, como Start-Up Chile, han sido efectivas y reconocidas internacionalmente, el resultado general ha sido una diversificación casi nula del sector exportador en las últimas décadas y los instrumentos no han promovido el crecimiento de la productividad. El sector exportador, sobre todo luego de esta pandemia, debe volver a ser el motor de crecimiento de la economía chilena, pero requiere de una estrategia más agresiva y sistémica que se oriente a incrementar y diversificar las exportaciones, aprovechando de mejor manera los tratados internacionales.

  1. Las Políticas que se Requieren

La tarea es sistémica y requiere articular varios actores. El fundamento de ello se puede encontrar en las implicancias de la literatura sobre sistemas nacionales de innovación, que sugieren que centrarse sólo en solucionar fallas de mercado no logrará probablemente mejorar nuestro desempeño. Como lo sugiere esta escuela de pensamiento la interacción entre actores del sistema es fundamental y ahí tenemos deficiencias importantes que merecen ser subsanadas.

No sólo este tipo de literatura sugiere una mayor articulación de actores y políticas, también lo muestra análisis empíricos estudiando por que en algunos países en desarrollo la inversión en I+D es tan baja (Goñi y Maloney, 2017). Contrario a lo esperado, esto sería resultado de un retorno menor de estas inversiones por deficiencias en áreas complementarias como la educación y la calidad de la producción científica y tecnológica.  

En la tarea de impulsar emprendimientos innovadores el sector público es fundamental para reducir los altos costos fijos de exportar, lidiar con los problemas de información sobre tecnologías y mercados, y para ayudar a los emprendedores a abrir nuevos mercados o introducir nuevos productos. La literatura empírica y teórica microeconómica del comercio internacional muestra que una de las razones de por qué hay pocos exportadores en sectores donde las economías tienen ventajas comparativas y los exportadores son más productivos es la existencia de altos costos fijos para exportar. La coordinación entre exportadores puede ayudar a internalizar beneficios y co-financiar estos costos.

Es más, cabe mencionar que en algunos casos se ha encontrado evidencia de incrementos en la productividad una vez que las firmas comienzan a exportar, lo que puede ser resultado de la mayor competencia en los mercados internacionales y/o la adopción de nuevas tecnologías. En este sentido, mejoramientos de la productividad podrían esperarse de la inserción de nuevos sectores y empresas en los mercados externos.

Las universidades son las encargadas de generar investigación científica para el desarrollo de innovaciones y de la formación de profesionales creativos que vean el emprendimiento como una alternativa de desarrollo personal y profesional. En esta área hay varios desafíos importantes para mejorar nuestra base científico-tecnológica. Primero, mejorar la calidad de nuestras universidades. De acuerdo al ranking de Shangai, la Universidad de Chile es la numero 1 del país, pero está entre las 401-500 del mundo. Un dato que probablemente explique parte de nuestra pobre productividad científica es que los profesores tienen 10 años para pasar de asistentes asociados. En Estados Unidos, la evaluación para tenure es al cabo de 5 años y la mayoría no lo obtiene. En Chile pasa lo contrario. Segundo, debemos impulsar carreras de pregrado más cortas, modernas, que fomenten la creatividad y la adaptación a escenarios cambiantes con la irrupción de nuevas tecnologías. 

En el sector público se requiere que agencias como, por ejemplo, CORFO y Prochile, se coordinen de mejor manera en una estrategia clara y medible para ayudar a descubrir nuevos sectores exportadores. Algunos trabajos al respecto han mostrado que la utilización conjunta de instrumentos públicos genera mejores resultados que su uso aislado. Además, se necesita que puedan realizar vínculos más dinámicos y menos burocráticos con el sector privado y las universidades. Mi hipótesis es que gran parte de la explicación de la poca utilización de instrumentos y asociatividad empresas-universidades tiene que ver con burocracias y excesivo rol de las contralorías.

En el sector privado, los inversionistas son imprescindibles para el financiamiento de proyectos riesgosos y el “mentoring” de los emprendedores. Nuestra industria de capital de riesgo es aún incipiente y requiere un impulso mayor. Orientar los esfuerzos a los mercados internacionales contribuye a contar con la escala necesaria para este tipo de proyectos y a mejorar la rentabilidad esperada. El tamaño de mercado es esencial para invertir en innovación.

La lista de actores es más larga y la tarea no es sencilla. Tanto, que ya me pasé varias horas insomne para contestarle la pregunta a mi profesor. ¿Qué estamos esperando? No lo sé muy bien, pero es la hora de apurar el paso. No habrá crecimiento sostenido, ni recursos para distribuir mejor. sino somos capaces de dinamizar el sector exportador con emprendedores innovadores.

Referencias

Haddad, M., Lim, J. J., Pancaro, C., & Saborowski, C. (2013). Trade openness reduces growth volatility when countries are well diversified. Canadian Journal of Economics, 46(2), 765-790.


Hausmann, R., & Rodrik, D. (2003). Economic development as self-discovery. Journal of development Economics, 72(2), 603-633.


Goñi, E., & Maloney, W. F. (2017). Why don’t poor countries do R&D? Varying rates of factor returns across the development process. European Economic Review, 94, 126-147.


Joya, O. (2015). Growth and volatility in resource-rich countries: Does diversification help?. Structural Change and Economic Dynamics, 35, 38-55.


Lederman, D., & Maloney, W. F. (2007). Trade structure and growth. Natural resources: Neither curse nor destiny, 15-39.

Rath, B. N., & Akram, V. (2017). Export diversification and total factor productivity growth in case of South Asian region. Journal of Social and Economic Development, 19(1), 196-210.

Sobre los(as) Autores(as):

Roberto Álvarez
Departamento de Economía, Universidad de Chile, Chile.
robalvar@fen.uchile.cl

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