Por: Nayeli Martínez Velázquez 

Relevancia de la innovación social ante la nueva normalidad y el COVID-19

Las estructuras socioeconómicas están siendo sacudidas por los efectos de la pandemia debido a la propagación del COVID-19. Los impactos se estiman en cifras exorbitantes de pérdidas de vidas, empleos y libertades que, hasta hace medio año, gozábamos en el día a día. Los países de la región de América Latina y el Caribe (ALC), están planteando estrategias de respuesta en un escenario de emergencia e incertidumbre sobre la duración de la pandemia y las consecuencias a mediano y largo plazo sobre la población y el tejido socio-económico.

ALC es ya una de las regiones más golpeadas por la pandemia, en especial Brasil y México, países que congregan más de 1/3 de la población de la región (222.56 millones de habitantes, equivalente al 34% de la población total de ALC. CEPAL, 2019), y que se encuentran en el TOP10 mundial de contagios y pérdidas humanas por COVID-19[1]. Esto agrava sobremedida los problemas regionales ya históricos de endeudamiento, desigualdad, desempleo, pobreza y falta de oportunidades de una vida digna. 

Sin embargo, también hemos sido testigos de cómo el sector empresarial local y la comunidad científica, están trabajando a marchas forzadas para apoyar y dar soporte a la situación de emergencia sanitaria y ahora de emergencia económica. Estamos viendo en tiempo real a científicos de la región y del mundo colaborando vía remota en la carrera por crear tratamientos efectivos, vacunas, aparatos y equipo médico necesario; así como para desarrollar estrategias que den soporte a la sociedad en un tiempo en extremo complejo y sin precedentes. Igualmente, hemos visto al sector empresarial en la lucha por adaptar sus procesos productivos y/o la prestación de sus servicios ante la crisis; así como a los emprendedores innovadores y startups tecnológicas organizarse para aportar soluciones a las problemáticas más urgentes.

Así, la COVID-19 y su escenario post-pandemia han desencadenado esperanzas y temores para el globo entero. Esperanzas de un “nuevo mundo” más equitativo, inclusivo y sustentable; temores de que el “viejo mundo” se reafirme, pero con mayor desigualdad, pobreza y vulnerabilidad ambiental, económica y social. Está en nuestras manos imaginar y lograr un nuevo mundo, si queremos una nueva realidad no podemos seguir los mismos pasos que antes, debemos repensar las estructuras sociales y económicas en función de otros conceptos, marcos y valores.

Es precisamente en ese espacio donde la innovación social encuentra su contribución y relevancia. Este concepto no es nuevo, pues se tienen registros de artículos que lo mencionan desde 1950, enmarcándose en enfoques como la economía social y solidaria, y fuertemente ligado a la sustentabilidad ambiental (Manzano, Martínez y Rivera, 2019).

La innovación social hace referencia a “nuevas ideas que satisfacen simultáneamente las necesidades sociales y crean nuevas relaciones o colaboraciones sociales. Son innovaciones que no sólo son buenas para la sociedad, sino que también mejoran la capacidad de la sociedad para actuar” (citado en Hubert, 2010:9). Son productos, procesos, servicios, modelos de negocio o de política orientadas por misiones que buscan un cambio en la estructura socio-productiva, agregando valor social (FCCyT, 2018). Es decir, son soluciones innovadoras con potencial para contribuir a un mayor bienestar y a un desarrollo socialmente inclusivo, ambientalmente sustentable y económicamente sostenible, ideales de un nuevo mundo post-pandemia.

A pesar de lo anterior, dicho concepto no ha logrado romper con el paradigma empresarial tradicional, permaneciendo a la sombra de la innovación tecnológica —ligada a la concepción empresarial de la productividad y el crecimiento económico—. El COVID-19 nos brinda no sin dureza, una oportunidad única en ALC para diseñar estrategias de respuesta y recuperación de crisis y emergencias sanitarias cada vez más evidentes. Estrategias que incorporen elementos sociales, ambientales y de salud pública, así como elementos económicos y productivos.

Es acá donde surge la pregunta central de esta nota: ¿cómo la innovación social puede ser una estrategia de alivio post-pandemia y una oportunidad de transformación ante escenarios críticos y de urgencia?

Innovación Social: estrategia de alivio y una oportunidad de transformación en tiempos de crisis

El modelo predominante de producción en masa que estandariza productos, servicios, procesos productivos y hasta a los individuos; ha quedado obsoleto en ALC desde la década de los ochenta. Las hipótesis subyacentes a este modelo son la homogeneidad de necesidades y sociedades, así como la derrama económica y bienestar por goteo de un crecimiento acelerado y constante. La compleja situación global en la que nos puso de golpe la pandemia de COVID-19, ha dejado más que claro que dicho modelo no sólo no garantiza el bienestar y el cuidado de las personas, sino que nos deja en un escenario de extrema vulnerabilidad ante situaciones de crisis (sanitarias, ambientales, económicas, etc.). Igualmente, la pandemia ha puesto a nuestros países y sociedades ante el cruel espejo de la desigualdad en múltiples niveles: de la región de ALC en comparación con Europa y los denominados países desarrollados, así como dentro de los países de la región en cuanto a temas económicos, territoriales y de las instituciones existentes y sus capacidades de respuesta ante las crisis.

En los cientos de webinars y análisis de los impactos que esta pandemia está dejando, es recurrente escuchar la frase “lo peor aún está por venir”. En general, el impacto social y económico en ALC ha sido catastrófico, la CEPAL estima una caída en el Producto Interno Bruto regional de 9.1% para 2020, caída que no se había visto en los últimos cien años. Tan sólo en México, de marzo a julio 2020 se perdieron más de 1 millón 117 mil empleos formales y 10.4 millones de informales (ETOE, 2020[2]) cifras nunca registradas en dicho país, lo que se ha traducido en aproximadamente 6 millones de personas que se suman a los 52.5 millones en situación de pobreza y más de 9.5 millones más en pobreza extrema (CONEVAL, 2020).

Más aún, de acuerdo con la CEPAL 2020, la tasa media de informalidad en ALC es del 54%, lo que nos da una idea de las condiciones bajo las cuales trabaja la mayoría de la población en nuestras sociedades. Trabajadores que no cuentan con ningún tipo de seguridad ante el cierre de sus micronegocios y la quiebra post-pandemia.

Es por eso que hoy más que nunca necesitamos crear espacios de solidaridad y colaboración, entendiendo la interdependencia que tenemos como sociedad, generando empatía y asumiendo nuestra responsabilidad como actores sociales. Hemos sido testigos de la importancia que tienen la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) en situaciones como la que estamos viviendo, el claro ejemplo es la carrera por desarrollar tratamientos efectivos y vacunas contra el COVID-19, algo que no se logra sin CTI.

La innovación social es transversal a los sectores productivos y sociales (como la política y el altruismo). Requiere de la participación y cooperación entre los gobiernos locales, el sector productivo/empresarial, el sector sin fines de lucro, las universidades y centros de investigación, emprendedores sociales y, en fin, de toda la sociedad civil; a fin de que estas soluciones se enmarquen en contextos y necesidades específicas de la región, de cada país y de localidades puntuales en los países. Estas soluciones no sólo tienen que ver con la provisión de bienes y servicios, sino también con el desarrollo de capacidades y relaciones sociales que incrementan la capacidad de acción de una sociedad (Edwaeds-Schachter, et al. 2011), donde la población es participe de sus propias soluciones.

Cabe resaltar que una innovación social puede incorporar alta tecnología o simplemente ser un modelo novedoso para potenciar soluciones innovadoras a necesidades sociales. En la región, ante la emergencia sanitaria por COVID-19, distintas iniciativas en diversos contextos y escenarios se han desplegado. El CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y Compromiso Empresarial seleccionaron, entre 350 candidaturas, las 10 innovaciones sociales más innovadoras para combatir la crisis provocada por el COVID-19[3], entre las que destacan:

  • SCALL: Captación de lluvia para abastecer de agua[4]. MÉXICO

Un Techo Para Mi País México ha detectado que en situación de pandemia de COVID-19, la falta de infraestructura básica de abastecimiento de agua para la higiene familiar es particularmente preocupante. Por eso proponen instalar más de 480 sistema de captación de lluvia (SCALL) en 12 comunidades de seis estados de la república mexicana (Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Puebla, Querétaro y Oaxaca).

El SCALL busca garantizar un acceso al agua en los asentamientos populares, ahorrando este recurso y asegurando las medidas higiénicas de prevención ante la pandemia. El sistema capta la lluvia y la trata con ecotecnologías. Así, mejora el acceso al agua de calidad para el consumo humano y las tareas familiares. En la contingencia, permite que los beneficiarios puedan adoptar medidas vitales de higiene como lavarse las manos.

  • Teleconsulta médica ante el virus COVID-19: Telesalud. ECUADOR

El estallido de la pandemia por la COVID-19 tiende a desbordar los servicios de atención médica pública y privada. Además, los protocolos de restricción en hospitales, clínicas y centros de salud son cada vez más rigurosos ya que constituyen un foco importante de infección.

Por eso la Alcaldía de Cuenca (Ecuador), por medio de la Fundación Municipal de la Mujer y el Niño y sus prestadores de salud: Hospital Municipal de Cuenca y Centros de Salud Municipal Medisol, con el apoyo de la Corporación Ecuatoriana para el Desarrollo de la Investigación y la Academia – CEDIA, han desarrollado una plataforma de teleconsulta médica.

El objetivo principal es dotar de una herramienta a los ciudadanos para realizar consultas médicas, tanto sobre la COVID-19 como de otras afecciones. Además de ofrecer apoyo psicológico ante las especiales circunstancias en las que atraviesa la población en aislamiento

  • Boxes: máquina vendingde productos sanitarios y prevención[5]. URUGUAY

Boxes desarrolla dispositivos dispensadores interactivos que venden y promocionan diferentes productos de consumo masivo. Estos dispositivos que están ubicados en distintos lugares de Uruguay como hospitales, universidades, centros públicos, y venden insumos médicos como guantes, tapabocas, alcohol en gel, mascarillas sin contacto personal, disminuyendo el riesgo de contagio.

Pero además son un dispositivo multitask, capaz de realizar múltiples acciones como, por ejemplo, medir la fiebre. Si al tomarse la temperatura esta fuera alta, el dispositivo automáticamente a través de su pantalla puede hacer preguntas que dan la pauta de probabilidad de contagio y conecta directamente, si es necesario, con un médico. Además, sirve para recabar información de los consumidores a través de teclado táctil o directamente con el smartphone mediante el escaneo de un código QR.

  • Aerobox: proteger a sanitarios del contagio[6]. MÉXICO

La intubación de pacientes y su traslado son algunos de los momentos que han sido identificados como de mayor riesgo de contagio para los profesionales de la salud. Mabe, una compañía mexicana que diseña, produce y distribuye electrodomésticos, ha creado unos cajones que aíslan al paciente con COVID-19 del médico que le atiende y reduce la contaminación originada en el ambiente.

Para agilizar el diseño y producción de la solución se utilizó como referencia uno de los cajones de alimentos que se usan en los refrigeradores de la compañía, lo cual les permite contar con la materia prima y la capacidad instalada para producir y armar estos cajones de manera muy rápida. La distribución de Aerobox se está coordinando con las autoridades de salud en América Latina donde se estarán distribuyendo de manera efectiva más de 30.000 equipos en México, Panamá, Costa Rica, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, y el Caribe.

  • Mi tienda segura: microempresarios en formato virtual[7]

En el contexto actual, los micronegocios que forman parte inherente de los barrios de ALC se encuentran amenazados económica y socialmente. Fundes ha desarrollado una solución llamada Mi tienda segura para convertir a los comercios de abastos y micronegocios que cuenten con artículos de primera necesidad en espacios seguros para el dueño, los colaboradores, la familia y los clientes.

Esta solución permite que estos negocios del canal tradicional den el salto a nivel administrativo, logístico y digital para que puedan seguir comercializando sus productos virtualmente (mensajería y redes sociales). A su vez el proyecto busca asesorar a los dueños de estos micronegocios a través del ecosistema digital de soluciones de Fundes, como la app EntreRedes, la cual, a través de vídeos y capacitación virtual, brinda a los microempresarios una manera divertida de aprender más sobre cómo administrar el negocio.

Este proyecto se desarrolla en Panamá, Costa Rica, Guatemala, Colombia, Bolivia, Chile, Argentina, México, Venezuela y El Salvador.

  • Microzonas para la contención del virus[8]. CHILE

Con el fin de controlar la evolución del virus sin producir asfixia en la economía local y de predecir y controlar el punto de colapso de la infraestructura sanitaria la empresa chilena Bimtrazer propone poner el foco en tres aspectos claves:

  1. Control de la movilidad mediante la definición de microzonas en las cuales sea posible realizar una contención temporal ante la presencia de un eventual brote. La idea es la utilización de una app donde cada persona se identifica con su microzona además de informar de sus desplazamientos al supermercado, trabajo, etc. Ante la aparición de un brote, se declararía la microzona en contención y nadie puede salir ni entrar a ella durante 14 días. De esta forma se evita la formación de nuevos clústers y se reduce la velocidad de contagio.
  2. Predicción de la evolución del virus por microzona. Una plataforma tecnológica puede predecir los modelos de evolución para cada microzona y compararlo con la infraestructura sanitaria disponible. El pronóstico de los tiempos de colapso es fundamental para la toma de decisión estratégica y la formulación de políticas públicas de emergencia
  3. Control de la disponibilidad de infraestructura sanitaria pública, privada y provisional. La capacidad de la infraestructura sanitaria no es la igual a la disponibilidad. Se propone el uso de una plataforma en la cual es posible el modelado BIM (Building Information Modeling) de la capacidad instalada de unidades de terapia intensiva, unidades de cuidados Intensivos y unidades de aislamiento preventivo.
  • Acompañamiento psicológico durante el duelo. ARGENTINA

La Fundación Aiken ofrece acompañamiento psicológico de las familias en duelo y, específicamente, a los niños y adolescentes. En no pocas ocasiones los adultos no cuentan con herramientas para abordar el tema de la muerte con los menores y o bien se transforma en un asunto tabú o se transmiten ideas confusas que resultan contraproducentes.

La Fundación intenta generar un espacio cuidado y libre, donde todas las emociones, pensamientos y experiencias en torno a la muerte tienen lugar y son bienvenidas. El objetivo es que los niños/as no vivan sus duelos en soledad y aislados y que encuentren adultos referentes continentes y con recursos emocionales y cognitivos para acompañarlos en su dolor.

En las circunstancias en las que la pandemia ha puesto a la sociedad, estos grupos terapéuticos se han trasladado al entorno online donde la fundación ha creado grupos de acompañamiento psicológico gratuitos para las familias en duelo en este momento de tanta dificultad.

Reflexión final

Aunque aún se requieren más y mayores esfuerzos para superar los impactos de esta pandemia; así como una mayor articulación de los actores e instituciones de la región para lograr sociedades más justas, las iniciativas descritas en la presente nota, plantean innovaciones sociales que han contribuido en mayor o menor medida a amortiguar los estragos del COVID-19 en distintos sectores y poblaciones de ALC, generando valor social dentro de la región.

Como se desprende de los casos descritos, nuestras sociedades requieren desplegar y explotar al máximo sus capacidades existentes, así como desarrollar nuevas en función de la empatía, la cooperación y el cuidado ambiental. Es necesario realizar que todo en este universo está conectado y que, si nosotros alteramos el equilibrio, las consecuencias pueden ser catastróficas, la pandemia del COVID-19 nos lo ha dejado más que claro.

ALC debe volcar sus capacidades sociales, científicas y tecnológicas hacia un nuevo mundo, pero mirando hacia otros caminos más solidarios y amigables con el medio ambiente. Parafraseando a la reconocida investigadora venezolana, Carlota Pérez: el escenario post-pandemia y las nuevas tecnologías, junto con la calidez/empatía de nuestras sociedades y nuestros bastos recursos renovables, nos brindan una ventana de oportunidad (móvil y pasajera) para dar un salto a una nueva realidad de nuestra región. Realidad en la que el desarrollo socialmente inclusivo, ambientalmente sustentable y económicamente sostenible sea, efectivamente nuestro gran objetivo. Esta nota añade que la innovación social puede y debe ser una herramienta central para alcanzar dicho objetivo.

[1] Ver https://coronavirus.jhu.edu/map.html

[2] Ver https://www.inegi.org.mx/investigacion/etoe/

[3] Véase https://www.caf.com/es/actualidad/convocatorias/2019/03/buscamos-las-10-iniciativas-sociales-mas-innovadoras-de-america-latina-y-espana/

[4] Ver https://www.techo.org/mexico/donacovid/?fbclid=IwAR2Ku-4l9V8YeDi2lJm_Y0c28Ohb89vzuHNABz-zGGffVtp9my_gwOG5488

[5] Ver http://boxes.com.uy/

[6] Ver https://aerobox.mabe.com.mx/Default.aspx

[7] Ver https://www.fundes.org/

[8] Ver https://bimtrazer.com/

Resumen

Las estructuras socioeconómicas están siendo sacudidas por los efectos de la pandemia debido a la propagación del COVID-19. Los impactos se estiman en cifras exorbitantes de pérdidas de vidas, empleos y libertades que, hasta hace medio año, gozábamos en el día a día. Los países de la región de América Latina y el Caribe (ALC) están planteando estrategias de respuesta en un escenario de emergencia e incertidumbre sobre la duración de la pandemia y las consecuencias, a mediano y largo plazo sobre la población y el tejido socio-económico.

Hoy más que nunca necesitamos crear espacios de solidaridad y colaboración, entendiendo la interdependencia que tenemos como sociedad, generando empatía y asumiendo nuestra responsabilidad como actores sociales.

Hemos sido testigos de la importancia que tienen la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) en situaciones como la que estamos viviendo, el claro ejemplo es la carrera por desarrollar tratamientos efectivos y vacunas contra el COVID-19, algo que no se logra sin CTI orientada por y hacia una misión social y, en el largo plazo, hacia un desarrollo inclusivo, sustentable y sostenible; la innovación social es una herramienta para trazar un camino hacia ese desarrollo.

La innovación social es transversal a los sectores productivos y requiere de la participación y cooperación entre los gobiernos locales, el sector productivo/empresarial, el sector sin fines de lucro, las universidades y centros de investigación, emprendedores sociales y, en fin, de toda la sociedad civil; a fin de que estas soluciones se enmarquen en contextos y necesidades específicas de la región, de cada país y de localidades puntuales dentro los países. Estas soluciones no sólo tienen que ver con la provisión de bienes y servicios, sino también con el desarrollo de capacidades y relaciones sociales que incrementan la capacidad de acción de una sociedad (Edwaeds-Schachter, et al. 2011), donde la población es participe de sus propias soluciones.

Referencias

Edwards-Schachter, M., Castro-Martínez, E., & Fernández-de-Lucio, I. (2011). International co-operation between firms on innovation and R&D: empirical evidence from Argentina and Spain. Journal of technology management & innovation6(3), 126-147.

Hubert, A. (2010). “Empowering people, driving change: Social innovation in the European Union”. Bureau of European Policy Advisors (BEPA). 

Mora, F.., Martínez, N., y Rivera, D. (2019). ¿Qué temas integran la innovación social?: Un análisis de la literatura a través de minería de texto 2. Innovación social: Desarrollo teórico y experiencias en México, 17.

INFORMES DE PÁGINAS WEB

OCDE 2020 https://www.cepal.org/es/temas/proyecciones-demograficas/estimaciones-proyecciones-poblacion-total-urbana-rural-economicamente-activa

OCDE 2020 https://www.oecd.org/latin-america/events/cumbre-ministerial-sobre-inclusion-social/2020-OCDE-LAC-Ministerial-Informalidad-y-la-protecci%C3%B3n-del-empleo-durante-y-despues-de-COVID-19.pdf

CONEVAL 2020 https://www.coneval.org.mx/Evaluacion/IEPSM/Documents/Efectos_COVID-19.pdf

CONEVAL 2020 https://www.coneval.org.mx/Medicion/Paginas/ITLP-IS_resultados_a_nivel_nacional.aspx#:~:text=CONEVAL%20PRESENTA%20INFORMACI%C3%93N%20REFERENTE%20AL,de%2038.7%25%20a%2035.7%25.

CEPAL 2020 https://www.cepal.org/es/comunicados/contraccion-la-actividad-economica-la-region-se-profundiza-causa-la-pandemia-caera-91

CEPAL/OIT 2020 https://www.cepal.org/es/publicaciones/45557-coyuntura-laboral-america-latina-caribe-trabajo-tiempos-pandemia-desafios-frente

Sobre los(as) Autores(as):

Doctora en Ciencias Sociales con área de concentración en Economía y Gestión de la Innovación por el programa interdisciplinario de la UAM, México. Maestra en Economía y Gestión de la Innovación (2014, mención a la mejor Tesis por el IPN-UAM-UNAM) por la UAM-Xochimilco. Candidata a ser miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Ha sido profesora de Licenciatura y Maestría en la UAM-X y desempeñado actividades de capacitación para trabajadores de mandos medios de entidades gubernamentales como la Secretaría de Educación Pública (SEP) y Aeropuertos y Servicios de México (ASA). Forma parte de redes académicas nacionales e internacionales como la Red LALICS, GLOBELICS) y ALTEC. Realizó una Estancia de Investigación a nivel doctoral, en Tampere of University, Finlandia; colaborando con el grupo de profesores-investigadores del Centro de Estudios de Tecnología e Innovación (TASTi,). Ha colaborado con grupos de investigación de México, Colombia, Argentina, Uruguay y Finlandia.

Actualmente se desempeña como Asistente de la Coordinación de la Maestría en Economía, Políticas y Gestión de la Innovación en la UAM-X, así como profesora de dicho posgrado. Líneas de investigación: innovación y desarrollo inclusivo; emprendimiento e innovación social, medición de impacto de la Ciencia, Tecnología e Innovación (diseño de indicadores).

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here