Por: Raúl Arturo Alvarado López

Introducción

El brote por el nuevo coronaviris SARS-CoV-2, causante de la enfermedad COVID-19 que tuvo su origen en Wuhan China a finales de 2019, fue declarada como pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS) de manera oficial el pasado 11 de marzo de 2020 por la acelerada propagación del virus a nivel mundial (BID, 2020). Hoy en día, los efectos de la pandemia se dejan ver en todo el mundo y ha sacudido desde la base la estructura económica y social, derivado no solo de la pérdida de vidas sino de empleos y bienestar social, lo cual ha ampliado las brechas de desigualdad, especialmente en los países en desarrollo como es el caso de América Latina, por tal razón, impulsar acciones desde las bases científicas y tecnologías con las que cuenta la región es fundamental para evitar la dependencia hacia los países desarrollados y garantizar a la vez el abasto de tratamientos y vacunas.   

En México el 30 de marzo de 2020, el Consejo de Salubridad General del Gobierno Federal publicó, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el Acuerdo por el que se declara como emergencia sanitaria por causa de fuerza mayor, a la epidemia de enfermedad generada por COVID-19 (DOF, 2020). A partir de entonces el Gobierno de México implemento diversas acciones para hacer frente a la emergencia, principalmente aquellas relacionadas a salvaguardar la vida de la ciudadanía como la puesta en marcha de la Jornada Nacional de Sana Distancia y acciones para el fortalecimiento al Sistema Nacional de Salud.

A partir de la declaratoria de emergencia, agentes clave en el desarrollo nacional como las Instituciones de Educación Superior (IES) especialmente los de carácter público y los Centros Públicos de Investigación y Desarrollo (CPI), pusieron manos a la obra mediante diferentes acciones para hacerle frente a la emergencia sanitaria, donde la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) ha logrado jugar un papel fundamental. En este sentido, el objetivo del presente trabajo es presentar la importancia que tienen las actividades de Investigación y Desarrollo (I+D) y, por lo tanto, las capacidades tecnológicas que se generan el interior de las entidades públicas de educación superior en México para hacer frente a un reto tan importante como es la actual pandemia haciendo un especial énfasis en las acciones que ha tomado la UAQ.     

La ciencia y la innovación desde la universidad pública

En los últimos años se han vivido cambios económicos y políticos en el escenario nacional e internacional que han puesto a las universidades públicas en diferentes encrucijadas dada la tendencia en la reducción de sus presupuestos, lo cual limita el poder realizar sus actividades de docencia e investigación, además recientemente con la emergencia sanitaria se viene a agravar aún más la situación, sin embargo, también ha abierto nuevas ventanas de oportunidad para dar a conocer, adecuar y fortalecer sus programas educativos así como sus capacidades científicas y tecnológicas para afrontar los retos que representa la contingencia sanitaria en los diversos ámbitos: salud pública, económico, social, ambiental.

Hay que destacar la importancia histórica de la universidad ya que es el “resultado y parte del progreso general de la modernidad, que desde la Edad Media y durante varios siglos se despliega en Europa occidental en los contextos configurados por la emergencia y avance del Estado nacional, el capitalismo, la industrialización, los conflictos de clases, grupos e instituciones, los cambios y conflictos culturales-ideológicos y políticos, la democratización, la internacionalización de la economía y el sistema político interestatal” (Kaplan, 2000, p. 102). Hoy por hoy, su pertinencia e importancia se hace cada vez más evidente, toda vez que la solución a la pandemia viene desde la ciencia y la tecnología, por tal razón el papel preponderante de las universidades públicas por su razón de ser en la generación de conocimientos en beneficio de la sociedad.

Apoyar a la ciencia y tecnología en las universidades públicas y los CPI no es cosa menor, ya que no solo deriva en el establecimiento de infraestructura de vanguardia sino en la generación de conocimiento tecnológico de frontera que permite afrontar tanto a los problemas locales y globales como el que hoy nos atañe. Así mismo permite confrontar la capacidad que se tienen para buscar y ofrecer respuestas conjuntas con los diversos agentes del sistema de innovación, destacando que hoy más que nunca resulta prioritario y urgente buscar soluciones a partir de estrategias multidisciplinares y políticas públicas interrelacionadas.

Considerando que la innovación implica la creación y la difusión del conocimiento aplicado (productos, procesos, servicios, etc.), requiere necesariamente de la interacción compleja de diferentes actores (Edquist, 2000). En este sentido, la universidad se posiciona como un actor clave en dicho proceso innovador en conjunto con las empresas el gobierno y otras IES-CPI con el fin de generar innovaciones no solo en un contexto nacional sino regional y global en beneficio de la sociedad en su conjunto, lo cual resulta ser un aspecto central en el contexto latinoamericano.

Ante la emergencia las acciones que se realicen de manera regional en América Latina y las colaboraciones mundiales en el desarrollo de tratamientos y vacunas son de vital importancia, tanto para evitar la dependencia hacia los países desarrollados, así como garantizar el abasto necesario y puntual que permita atender a todos los sectores de la población. Países como: México, Brasil, Argentina, Brasil, Chile, Cuba, entre otros, han impulsado proyectos independientes y/o colaborativos en el estudio y desarrollo de tratamientos y vacunas propias, hoy se reconocen al menos diez vacunas en una fase de madures y avance importante, destacando que son proyectos impulsados principalmente desde la universidad pública (Vargas, 2020).

Existen condiciones adversas que hoy vive la universidad pública en México y en casi toda Latinoamérica, ya que en muchas ocasiones se ha pensado que la sus actividades científicas y tecnológicas carecen de calidad y aplicabilidad, sin embargo, ante un escenario tan complejo y apremiante como el que nos ha presentado el COVID-19, ha quedado claro que es justamente a partir de sus capacidades tecnológicas e infraestructuras que han surgido las propuestas más pertinentes y robustas para hacer frente a la emergencia sanitaria. Es justo a través de sus resultados científicos y tecnológicos que han surgido las principales acciones ante la crisis, destacando la organización de esfuerzos de investigación en los diferentes niveles.   

En el caso particular de México, desde el inicio de la pandemia la mayoría de las universidades pusieron en marcha programas y proyectos en apoyo a la sociedad, tales como: acceso abierto a sus acervos bibliotecarios; plataformas y estrategias para la enseñanza en línea; colaboración con otras IES, entidades privadas y de gobierno; atención a la salud vía remota; grupos de acción para atender necesidades básicas de grupos vulnerables; entre muchos más. Así como diversas iniciativas tecnológicas dirigidas a la protección del personal médico, tales como: capsulas de trasporte de pacientes; cajas auxiliares de intubación; mascarillas; caretas de protección y sin duda uno de los más importantes y necesarios los ventiladores mecánicos para dar soporte vital de los pacientes graves. Respecto a este último punto uno de los proyectos más importantes fue sin lugar a duda el promovido por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), que permitió el desarrollo de dos prototipos de ventiladores y su eventual producción a costos considerablemente más competitivos que las tecnologías importadas, lo anterior, fue el resultado de la puesta en práctica las capacidades científicas y tecnológicas nacionales.

Las mencionadas acciones son el resultado del compromiso humanista de las entidades de educación e investigación públicas, donde la academia, la ciencia y la tecnología se ponen al servicio de la población, teniendo como objetivo el seguir siendo un agente de cambio activo en la sociedad en la que se inserta y desarrolla, dejando claro la importancia y su interés hacía la adaptación a los nuevos tiempos fundamentado en la vinculación para afrontar los retos actuales como es la actual emergencia sanitaria y, sobre todo, sin dejar de visualizar y atender los retos futuros.

Acciones de la UAQ ante el COVID-19

En el estado de Querétaro se tienen registradas 97 IES, de las cuales solo 21 son públicas, no obstante, en ellas se atiende alrededor del 60% de los matriculados en educación superior. Hay que destacar que en la entidad la UAQ, es la única universidad pública estatal con presencia en 13 de los 18 municipios que integran el estado. Con 69 años de vida la UAQ es la institución de educación superior más grande e importante de Querétaro, por su contribución en la formación de capital humano en sus diferentes niveles: educación media superior, licenciaturas, posgrados y por su puesto por sus diversas actividades científicas y tecnológicas, lo que le ha valido posicionarse como la máxima casa de estudios de la entidad (UAQ, 2020).

Ante la emergencia sanitaria y para resguardar la salud de la comunidad universitaria, la UAQ decidió suspender sus actividades docentes presenciales a partir de 17 de marzo del 2020, sin embargo, bajo diferentes protocolos fue posible continuar de manera virtual como presencial con diversas actividades administrativa esenciales, de docencia y de I+D en sus diferentes campus.

Dentro de las iniciativas más relevantes que la máxima casa de estudios queretana ha realizado, ha sido la apertura de una Clínica de Atención Integral COVID, la cual fue instalada en la clínica universitaria ubicada en la delegación de Santa Rosa Jáuregui al norte de la capital. Dicha iniciativa es resultado de la conjunción de esfuerzos de investigadores, docentes y alumnos de dicha casa de estudios para dar atención a la comunidad. La clínica tiene una capacidad instalada que permite tomar hasta 600 muestras por semana, hay que destacar que dicha clínica no sólo está abierta a la comunidad universitaria sino al público en general, con una cuota de recuperación para las pruebas de detención de COVID-19 (Venegas, 2020), así como otros servicios relacionados a la atención y seguimiento de pacientes.

Además, a través de la Facultades de Ingeniería (FI) y Enfermería (FEn) de la UAQ, en colaboración con otras instituciones como el Tecnológico Nacional de México (campus Celaya), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) delegación Querétaro y el Hospital General del Estado de Querétaro, se encuentran desarrollando un sistema de ventilación mecánica invasiva para asistir a pacientes de la enfermedad COVID-19. El director de la FI (Dr. Manuel Toledano) dio a conocer que, hasta la primera quincena de agosto del 2020, el proyecto presentaba un avance del 80%, sin embargo, se puntualizó la necesidad de financiamiento para la conclusión del mismo (Martínez, 2020).

A nivel nacional una de las acciones más importantes para afrontar la contingencia sanitaria por COVID-19 es el referente al desarrollo de vacunas por diferentes grupos de científicos mexicanos, con lo cual se busca hacer uso y fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas que se desarrollan en el país. El 24 de agosto del 2020 la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) anunció que 19 proyectos científicos mexicanos, relacionados con al menos cuatro iniciativas para desarrollar una vacuna local contra el COVID-19, recibirán financiamiento para acelerar sus investigaciones (González, 2020).

Entre los proyectos anunciados se tiene el de la vacuna contra el COVID-19 basada en el Virus Recombinante de la Enfermedad de Newcastle como vector, el cual se encuentra a cargo del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y la empresa Avimex donde además colaboran la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN (Cinvestav). Otro proyecto es el de una vacuna recombinante del Instituto de Biotecnología de la UNAM y un tercer proyecto es la vacuna ADN del Instituto Tecnológico de Monterey (ITESM), que desarrolla en colaboración con la Universidad Autónoma de Baja California y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) todas ellas en diferentes fases de prueba (González, 2020; Estrella, 2020).

Finalmente, otro proyecto que será apoyado es el de UAQ, el cual a través de un grupo de investigadores encabezados por el Dr. Juan Joel Mosqueda Gualito de la Facultad de Ciencias Naturales (FCN), trabajan con la evaluación de una quimera recombinante multiepitópica como vacuna contra el COVID-19, dicho proyecto sigue avanzando, sin embargo, todavía tiene pendiente las pruebas de inmunidad y toxicología en animales (González, 2020). Específicamente, el proyecto se encuentra en la etapa de optimización de la producción de la vacuna, pero hay que destacar que ya se ha producido en cantidades de laboratorio, inclusive se ha probado contra los anticuerpos del suero de personas que han sido expuestas al virus, con un resultado de reconocimiento del virus (Román, 2020).

La rectora de la UAQ, Dra. Teresa García Gasca, ha sido enfática en la necesidad de obtener financiamiento para alcanzar los objetivos esperados, ya que universidad en estas primeras etapas ha invertido 300 mil pesos de recursos propios en el desarrollo de péptidos sintéticos que han trabajado de manera experimental y para la producción de una proteína recombinante, además de que han logrado contar con el apoyo de la iniciativa privada, a través de una empresa que otorgó en comodato un biorreactor, equipo necesario para producir la vacuna, la universidad espera invertir otros 700 mil pesos para acabar el proceso de optimización (Estella, 2020). Sin embargo, dicho proyecto de vacuna cuando fue presentado a la Coalición para la Innovaciones en Preparación para Epidemias (CEPI, por sus siglas en inglés), se establecía que se requiere de 49 millones de dólares, con lo cual sería posible garantizar las pruebas en humanos (López, 2020).

Hay que subrayar que expertos en el tema han enfatizado la necesidad de contar con vacunas locales en México y en general en toda América Latina, esto al considerar que no hay certeza de que la vacuna desarrollada por laboratorios extranjeros generé una inmunidad permanente, o bien si habrá el abasto necesario para la aplicación masiva de la misma, aunado a los costos que implicaría depender de laboratorios extranjeros, sobre todo cuando es posible y viable contar con vacunas propias de calidad y producidas a menores costos, toda vez que México y otros países de la región cuenta o bien se puede fortalecer las capacidades científicas y tecnológicas de manera local.

En su momento, la rectora García Gasca, ha destacado en diversos momentos que son las universidades las que tendrían que ser en primera instancia donde los gobiernos (local y federal) tendrían que acudir para dar solución a este tipo de problemas, fundamentado en la vinculación entre el gobierno, la academia y la iniciativa privada (Escobedo, 2020), con lo cual sería posible garantizar la diversificación de los benéficos a toda la sociedad.

Conclusiones

Subrayando que los procesos de innovación “están relacionados con la creación de valor a partir del conocimiento. Puede significar el suministro de un nuevo bien o servicio al mercado o el hallazgo de nuevas formas para fabricar productos, organizar la producción o desarrollar un mercado (Gault y Zhang, 2012, p. 16). De lo anterior, la universidad pública históricamente ha jugado un papel central en dichos procesos, más aún cunado se trata de hacer frente a los nuevos retos como el de la actual emergencia sanitaria que se vive a nivel mundial. Por sus orígenes y características de las IES públicas y CPI se busca que los conocimientos generados en ellas sean aplicados y útiles a la sociedad en general.

El papel de la ciencia y la tecnología no está en duda, ya que ente la crisis sanitaria que hoy vive la humanidad esta puede ser la palanca que permita fortalecer y desarrollar capacidades tecnologías propias en favor de la sociedad en su conjunto y no esperar que las soluciones provengan del exterior. En este sentido, es que la universidad pública ha dado la cara a pesar de las dificultades presupuestales que se viven desde hace años, por tal razón, el trabajo conjunto con el gobierno, la iniciativa privada y otras entidades de educación superior resulta cada vez más pertinente.

Para América latina es primordial seguir con acciones diversificadas con el objetivo de garantizar el acceso a múltiples candidatos de tratamientos y vacunas, donde sin lugar a duda el fortalecimiento de alianzas estratégicas locales regionales y globales permitirá fortalecer y generar nuevas capacidades científicas y tecnológicas en beneficio de la región en su conjunto.  

Son múltiples los desafíos que ha presentado la pandemia, por tal razón, las IES y CPI de México han contribuido de manera importante desde actividades prácticas de corto plazo como fabricación de ventiladores, desarrollo de pruebas, estudios epidemiológicos (caracterización del virus), aplicación de tecnología digital (geolocalización), etc., hasta proyecto de largo plazo como el desarrollo de tratamientos y vacunas, con el único interés de generar beneficios a la sociedad.

A partir de sus diferentes acciones la UAQ ha puesto de manifiesto su vocación humanista ante un escenario tan complejo como el de la pandemia por COVID-19, redirigiendo sus esfuerzos y sus recursos en beneficio de la comunidad y buscar así poder consolidarse como una de las mejores universidades a nivel nacional.

Resumen

En diversos países, han sido las universidades, y sobre todo sus grupos de investigación e infraestructuras científica y tecnológicas, las que han ejercido liderazgo en la coordinación de acciones o el lanzamiento de iniciativas amplias con otros actores para hacer frente a la emergencia sanitaria por COVID-19, lo cual resulta de vital importancia en un contexto de desigualdad social como el que impera en América Latina. Son numerosos proyectos y acciones que han logrado impulsar las universidades y los centros públicos de investigación en México, por ejemplo, los que tienen acciones de cortos plazo como son las pruebas de diagnóstico, accesorios para la protección del personal médico, equipos médicos para la atención de pacientes como ventiladores de soporte vital (invasivos y no invasivos), etc., así como proyectos de largo plazo tales como el propio estudio del virus, desarrollo de tratamientos y la creación de vacunas. Por tal razón, el objetivo del presente trabajo es presentar un análisis exploratorio de la importancia que juegan las actividades de investigación y desarrollo, así como las capacidades tecnológicas que se generan el interior de las entidades públicas de educación superior en México para hacer frente a un reto tan importante como es la actual pandemia, haciendo un especial énfasis en las acciones realizadas por la Universidad Autónoma de Querétaro. Finalmente se destaca la importancia que tienen la ciencia y la tecnología para afrontar la crisis sanitaria mundial y el rol central que juegan las entidades públicas de educación superior.

Referencias

Banco Interamericano de Desarrollo (BID). (2020). Respuestas al COVID-19 desde la ciencia, la innovación y el desarrollo productivo. (primera edición). https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Respuestas-al-COVID-19-desde-la-ciencia-la-innovacion-y-el-desarrollo-productivo.pdf

Diario Oficial de la Federación (DOF). (2020). ACUERDO por el que se establecen acciones extraordinarias para atender la emergencia sanitaria generada por el virus SARS-CoV2. https://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=5590914&fecha=31/03/2020

Edquist, Ch. (2000). National System of Innovation, Growth and Employment, Pinter. 

Escobedo, L. (2020, 19 de agosto). La UAQ avanza en su vacuna contra COVID-19 con sus propios recursos: el gobierno no ha invertido en desarrollos nacionales. Infobae. https://www.infobae.com/america/mexico/2020/08/19/la-uaq-avanza-en-su-vacuna-contra-covid-19-con-sus-propios-recursos-el-gobierno-no-ha-invertido-en-desarrollos-nacionales/ 

Estrella, v. (2020, 16 de agosto). UAQ pide fondo para apoyar al desarrollo de vacunas contra Covid-19 en México. El Economista. https://www.eleconomista.com.mx/estados/UAQ-pide-fondo-para-apoyar-al-desarrollo-de-vacunas-contra-Covid-19-en-Mexico-20200816-0018.html

Gault, F. y Zhang, G. (2012). El Papel que desempeña la innovación en el área de desarrollo. En Kraemer-Mbula y Wamae (Editores). La innovación y la agenda del desarrollo. Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

González, M. (2020, 25 de agosto). Tendremos vacuna mexicana contra el COVID-19: los detalles del esfuerzo científico para encontrar la llave contra la pandemia. Infobae. https://www.infobae.com/america/mexico/2020/08/25/tendremos-vacuna-mexicana-contra-el-covid-19-los-detalles-del-esfuerzo-cientifico-para-encontrar-la-llave-contra-la-pandemia/

Kaplan, M. (2000). La universidad pública: esencia, misión y crisis. Revista Mexicana de Ciencias Políticas y Sociales. XLIV(178), 101-133. http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=42117805

López, Z. (2020, 1 de julio). UAQ necesita 49 millones de dólares para vacuna contra el Covid. El Universal. https://www.eluniversalqueretaro.mx/sociedad/uaq-necesita-49-millones-de-dolares-para-vacuna-contra-el-covid 

Martínez, D. (2020, 19 de agosto). Presenta un avance del 80% ventilador de la UAQ. El Sol de San Juna del Río. https://www.elsoldesanjuandelrio.com.mx/local/presenta-un-avance-del-80-ventilador-de-la-uaq-5643083.html

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Venegas, F. (2020, 18 de agosto). Abre la UAQ Clínica Covid. Plaza de Armas. https://plazadearmas.com.mx/combate-uaq-pandemia/

Sobre los(as) Autores(as):

Raúl Arturo Alvarado López. Doctor en Economía, en el campo de Economía de la Tecnología, por la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía-UNAM. Desde noviembre de 2016 es Catedrático CONACYT, del 2016 al 2019 asignado al INFOTEC sede Aguascaliente y de octubre de 2019 a la fecha asignado a la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel candidato. Sus líneas de investigación son: Gestión de la innovación y trasferencia tecnológica; Aprendizaje y capacidades tecnológicas; Innovación y medio ambiente; TIC y ciudades inteligentes.

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