Por: José Rafael Alas Vides

Palabras clave

Reactivación económica, innovación, tecnología, desarrollo económico

Introducción

El mundo vive actualmente el impacto de la pandemia del COVID-19, enfrentando los países una situación sin igual en materia sanitaria y económica. Este contexto ha obligado a realizar medidas restrictivas sobre la movilidad y el contacto de las personas, que ha significado una afectación en la producción, en el empleo e ingresos de las personas, así como generado impactos negativos en las empresas y la inversión privada (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL], 2020a). En América Latina y el Caribe, la pandemia ha repercutido en las ya débiles condiciones económicas de los países, estimándose una contracción en la actividad económica para el año 2020 de un -7.2% en el crecimiento del PIB real, y para El Salvador, una tasa negativa de -5.4% (World Bank [WB], 2020).

Los países avanzan en diferentes etapas hacia una inevitable reactivación de su actividad económica, con atención especial a los cambios que surjan en tendencia de los casos de contagios del virus. En este contexto se encuentran implementando una serie de actividades, y dentro de ellas, existen acciones en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI) que pueden volverse una herramienta para su uso en la dimensión económica con visión a apoyar una reactivación de la actividad económica y acelerar una recuperación, e incluso incorporar mejoras estructurales a partir de la introducción de estos procesos para enfrentar la pandemia.

Este documento trata de aportar a la discusión del rol de la CTI en la reactivación y recuperación económica ante el COVID-19. El objetivo que se busca es generar un análisis de los instrumentos y actividades de ciencia, tecnología e innovación que se están discutiendo a nivel regional y en especial en El Salvador, para enfrentar los impactos económicos; volviéndose un insumo futuro para la contribución de la discusión de las políticas de ciencia, tecnología e innovación ante la pandemia del COVID-19.

Para la realización del documento se desarrolló un método cualitativo de análisis documental (Bowen, 2009), a través de una revisión de bibliografía reciente que aborda el tema de la pandemia y la transición a una recuperación económica incorporando la CTI. Los insumos usados corresponden a documentos publicados principalmente por organizaciones económicas que tienen incidencia a través de recomendaciones de políticas públicas en la región. También, se incluye un análisis breve de la situación en El Salvador, a través de revisiones a memorias de labores presentadas por diferentes ministerios y entidades públicas que planifican, organizan y desarrollan actividades de CTI con orientación a aportar a la economía.

Se pasa a continuación al desarrollo de la revisión de los elementos encontrados en las discusiones en torno a la CTI y su rol hacia la recuperación y reactivación economía, y un análisis de las actividades que ha realizado El Salvador.

Análisis sobre el apoyo de la CTI a la dimensión económica ante la pandemia

La ciencia, tecnología e innovación tienen un rol que jugar en la recuperación de la actividad económica ante la pandemia actual, sin embargo, la forma en que cada uno de estos componentes lo hace es distinta, y las recomendaciones que se pueden realizar también varían por componente. A continuación, se revisan estos elementos individualmente, y su forma de inserción en la reactivación y recuperación económica.

  1. Ciencia

La actividad científica y de investigación ha tenido que cambiar de foco ante la pandemia actual. Las prioridades de la ciencia se han volcado a combatir el virus, mediante el desarrollo de vacunas, medicamentos antirretrovirales, análisis de efectos de medicamentos y desarrollo de estudios que comprendan la dimensión del virus y sus efectos; así como las proyecciones y estimaciones de contagios entre otros (United Nations [UN], 2020). Esta respuesta no ha sido tan rápida en la región, dadas las debilidades en el financiamiento público y menor capacidad y flexibilidad en sus centros de investigación para reaccionar a coyunturas como las actuales (Angelelli, et al., 2020). La pandemia demuestra la necesidad de que exista una mayor investigación en el área de salud en todos los países (WB, 2020; United Nations Conference on Trade and Development [UNCTAD], 2020).

En el proceso de recuperación económica, los esfuerzos científicos deben ser fortalecidos, sobre todo con mecanismos de financiamiento a largo plazo, de preferencia concursable; y reforzamiento de infraestructura científica, laboratorios, insumos, recursos humanos en el área y capacidades científicas para dar respuesta a otros retos que surjan posterior a la pandemia, y anticiparse a nuevas emergencias sanitarias (Angelelli, et al., 2020; UNCTAD, 2020). El aporte que se ha realizado desde esta área a la actividad económica es limitado, dado su énfasis en el virus y medidas sanitarias, pero indirectamente existe influencia a través de los avances en medicamentos, protocolos y medidas sanitarias que se extienden a la realización de actividades económicas, y en general a un análisis de la continuidad o pausas de la reapertura para el control de la pandemia. El desarrollo de una recuperación económica exitosa futura dependerá mucho de la comprensión del virus, medicamentos contra sus efectos y avances en torno a una vacuna; pero a largo plazo se debe revisar y fortalecer la investigación y desarrollo, sobre todo en el área de salud, para poder enfrentar posteriores crisis.

4.2 Tecnología

El elemento de tecnología se vuelve un tema determinante para el área económica, tanto para soportar los efectos de la pandemia como para presentarse como una herramienta de apoyo hacia una recuperación económica. La tecnología además de apoyar en el control de la pandemia, aporta a la continuidad de la realización de actividades laborales en etapas altas de la curva de contagio, manteniendo el distanciamiento social requerido en las etapas de reactivación económica (Pagés, et al., 2020).

La estructura productiva de la región presenta una alta heterogeneidad entre sectores y empresas que realizan actividades intensivas y de conocimiento, que tienen poca articulación con el resto de la economía, presentándose brechas tecnológicas en la región que se deben tomar en cuenta en el diseño de políticas para la reactivación orientadas a reformas estructurales que fomenten la adopción de tecnología para la productividad (CEPAL, 2020b; 2020c; WB, 2020).

Las tecnologías de información y comunicación (TICs) no se presentan distribuidas de forma equitativa entre empresas, y problemas como la inaccesibilidad a estas tecnologías y la poca conectividad limita la realización de teletrabajo (UN, 2020). La adopción de estas debe facilitarse y reforzarse, asegurando una provisión de estos servicios a empresas y hogares y garantizar, ante una saturación por una mayor demanda, las conexiones y capacidad de los servicios (CEPAL, 2020b; 2020f; WB, 2020). En el sector público, generar un gobierno electrónico o digital se vuelve una medida que aporta ante la caída de la actividad económica mediante la implementación de una gestión de procesos digitales para garantizar la continuidad de los servicios (CEPAL, 2020f; Pagés, et al., 2020).

En las empresas se acelera la digitalización, y algunas pueden tener más ventajas sobre otras, resultando especialmente afectadas las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES); situación que implica replantear la digitalización empresarial y a la vez discutir fortalecer aspectos como la infraestructura digital y ciberseguridad (Angelelli, et al., 2020; CEPAL, 2020a; 2020b; WB, 2020). La capacitación a MIPYMES en materia de digitalización y provisión de plataformas de venta en línea es importante (CEPAL, 2020c) así como su apoyo con créditos, subsidios y cofinanciamiento para la adopción tecnológica (softwares, hardware, aplicaciones y plataformas digitales) y el uso de herramientas como firma, medios de pago y comercio electrónicos (Angelelli, et al., 2020).

Esta digitalización podría favorecer procesos de disminución de interdependencia productiva y comercial, por lo que se impulsa superar las brechas digitales existentes para mejorar el acceso a aplicaciones útiles en el contexto de la pandemia; sobre todo las herramientas de teletrabajo, que se convierten en elementos estructurales para apalancar la sostenibilidad del sistema productivo (CEPAL, 2020b; 2020d; 2020f). En general, la digitalización de la producción representa un factor fundamental para mantener la economía funcionando a pesar de las disrupciones de la pandemia, pero requiere, en empresas, empleados con niveles de capacitación en estas tecnologías y uso de estas en cadenas de aprovisionamiento (CEPAL, 2020b; 2020c).

El teletrabajo se impulsará durante el periodo de recuperación, y requerirá una mayor atención y revisión a su marco regulatorio para apoyarlo (Angelelli, et al., 2020; CEPAL, 2020a; 2020b). Las aplicaciones digitales para habilitar el teletrabajo ayudan a lidiar con el cierre de negocios producto de las restricciones (CEPAL, 2020b; 2020e; 2020f), sin embargo, se enfrentan obstáculos como la falta de dispositivos, limitado acceso a software y escasas competencias digitales en empleados (Angelelli, et al., 2020). La discusión y avance en este tema es vital, dado que se espera incluso que el teletrabajo persista en un mediano y largo plazo, y que se desarrolle un modelo híbrido con trabajo presencial en la recuperación económica (CEPAL, 2020c).

La inversión en automatización y la robótica se verían fomentadas conforme pasen periodos prolongados de medidas de distanciamiento, (CEPAL, 2020a; 2020c; 2020d; 2020e) volviéndose herramientas que se considerarán mucho más en un mediano y largo plazo. El uso de tecnologías como la manufactura aditiva pueden apoyar a privilegiar ubicaciones productivas más cercanas a mercados finales de consumo (CEPAL, 2020e). El incremento de financiamiento para la inversión en tecnologías con una visión hacia una sostenibilidad (WB, 2020) significa que este elemento, además de generar apoyar en la coyuntura, puede incorporarse en una visión de largo plazo posterior a la pandemia para aportar a un desarrollo sostenible a través de cambios estructurales.

4.3 Innovación

El desarrollo de innovaciones que solucionen los nuevos problemas que se generen posterior a la crisis representa el potencial aporte de este elemento para la recuperación económica. Existirá una necesidad a la innovación entre las empresas para lograr aumentos de productividad y eficiencia entre las medidas de distanciamiento social y sanitarias de la pandemia (CEPAL, 2020c). Se propone estimular al sector productivo para que innove en reestructurar procesos que permitan incrementar el teletrabajo, dado que el uso de plataformas virtuales implica también cambios en la cultura organizacional y en la organización de procesos de gestión internos (CEPAL, 2020b; 2020c).

La crisis pone en manifiesto la necesidad de la innovación empresarial y “start-ups”, cuya demanda necesita ser atendida para ofrecer soluciones que mejoren los impactos de la pandemia; requiriendo que los sistemas de innovación y emprendimiento de la región mejoren la coordinación de sus actores para dar respuestas ágiles a las emergencias y necesidades que surjan, sobre todo en aspectos de financiamiento y apoyo a nodos como incubadoras, aceleradoras y espacios de coworking así como apoyo a definir nuevos desafíos a enfrentar con acciones como “hackatones” e impulsar compras públicas de innovación (Angelelli, et al., 2020). El financiamiento a la innovación es importante, requiriendo así el apoyo de entidades gubernamentales, cámaras empresariales y centros académicos (fomentando redes de colaboración) para brindar apoyo no reembolsable orientado a soluciones de problemas asociados a la crisis, con elementos como líneas de financiamiento a programas de innovación (Angelelli, et al., 2020; CEPAL, 2020c).

Los países de América Latina (incluido El Salvador) tienen en general sistemas de innovación débiles o emergentes, que requieren mejoras en su funcionamiento (Lundvall, Chaminade y Haneef, 2018), y ante la pandemia, países con sistemas más maduros y capacidades institucionales desarrolladas son capaces de dar respuesta a la crisis de manera más eficaz, indicando así una necesidad de invertir en la organización y capacidades de los sistemas de innovación, y en su institucionalidad (incluyendo las políticas de CTI) para brindar mejores soluciones que se orienten al desarrollo económico; y generar agendas transformativas y nuevos modelos de negocio que fomenten la sostenibilidad e inclusión social (Angelelli, et al., 2020; UNCTAD, 2020).

El logro de los ODS (especialmente los relacionados a CTI) sufre impactos a largo plazo, y en un contexto de cambio tecnológico acelerado es necesario impulsar la sostenibilidad y estrategias de diversificación de estructuras económicas e integración productiva y social a través de innovación para orientarse a un desarrollo sostenible (CEPAL, 2020f; UN, 2020). Replantear la CTI para cumplir los ODS y lograr avanzar a este desarrollo es una discusión necesaria.

A continuación, se desarrolla una breve reflexión de las actividades que ha realizado El Salvador ante la pandemia, relacionándose con los elementos anteriormente presentados. En El Salvador, durante el periodo de confinamiento se desarrollaron a partir del sector público diversas actividades en materia de tecnología e innovación que influyeron en la actividad económica:

  1. Tecnología: Se generó autorización para la operación fuera de las instalaciones autorizadas a empresas, fomentando el teletrabajo; así como la facilitación de compras en línea (Ministerio de Economía [MINEC], 2020). Se impulsa el gobierno electrónico con acciones que apoyen la modernización tecnológica en los distintos ministerios y entidades públicas para proveer servicios ante la pandemia (Secretaría de Innovación, 2020). Se crea un servicio de comercio electrónico “Market SV”, que trata de impulsar a emprendedores y MIPYMES a vender sus productos (Ministerio de Gobernación, 2020)
  2. Innovación: Se implementa un programa virtual para el desarrollo de habilidades digitales en comercio electrónico para MIPYME y se da asistencia técnica para la identificación de soluciones innovadoras integrales en productos y servicios para enfrentar la pandemia (MINEC, 2020) esto incluyó coordinar una “Hackathon” con énfasis en presentar soluciones ante la pandemia en áreas económicas y teletrabajo, entre otras. (MINEC, 2020; Comisión Nacional de la Micro y Pequeña Empresa [CONAMYPE], 2020).

En El Salvador sólo se encuentran acciones sobre tecnología e innovación que se encaminan a preparar las condiciones para, principalmente, poder aportar a la reactivación económica, haciéndose énfasis en la búsqueda de soluciones en empresas ante la pandemia (impulsando sobre todo MIPYMES) y contribuyendo al mantenimiento de las actividades con el teletrabajo y el gobierno electrónico.

Conclusiones

La ciencia, tecnología e innovación poseen un potencial importante para la reactivación y recuperación económica en los países, sobre todo de la región, que debe ser tomado en cuenta en las políticas públicas. El contexto de la pandemia demuestra la necesidad de un mayor apoyo a las investigaciones y actividades de ciencia, y preparar una base científica capaz de responder a problemas y emergencias con rapidez. Existe un reto de reforzar el sistema para que también genere mayores aportes en materia económica que se acoplen a la nueva normalidad.

Dado que la actividad científica se vuelca a aportar a enfrentar el virus, la tecnología se configura como elemento principal que aporta a la dimensión económica al garantizar la actividad productiva en los periodos de medidas de distanciamiento social, principalmente a través de la digitalización y el teletrabajo; a un mediano y largo plazo tiene la capacidad de reconfigurar el sistema productivo y fomentar una mayor productividad. El aporte de la innovación se posiciona como un elemento que, a través de soluciones, pueda responder a las necesidades que el nuevo contexto económico requiera en la etapa de la recuperación, requiriendo apoyo en materia financiera y de organización.

En El Salvador, la discusión debe analizar la debilidad que se presenta en materia de ciencia e investigación, paralizada ante la pandemia para poder aportar (especialmente en en la dimensión económica); y generar un mayor acompañamiento para el desarrollo de herramientas de teletrabajo y digitalización empresarial, sobre todo a MIPYMES. El aporte técnico orientado a fomentar la innovación debe ser acompañado con apoyo financiero para concretizar y ampliar las soluciones que emerjan para la recuperación económica; la mejora en estos elementos aportaría a aprovechar la oportunidad de un cambio estructural en la economía a partir de la incorporación de tecnología e innovación principalmente.

La discusión en torno a estos elementos lleva a analizar cambios en las políticas en materia de CTI, que puedan incorporar una visión de una economía post-COVID, y que aporten a impulsar cambios estructurales que se habían dejado de lado, y que pueden significar cambios en la estructura productiva, traduciéndose en mejoras en el modelo de desarrollo económico que reoriente la senda de los países hacia un desarrollo económico sostenible.

Resumen

El presente documento tiene como objetivo ser un insumo de análisis del papel y elementos de política en materia de ciencia, tecnología e innovación (CTI) para aportar a una reactivación y recuperación económica ante la pandemia por el COVID-19 en países de la región de América Latina, y con énfasis en El Salvador. A partir de una revisión bibliográfica se realiza un análisis documental de cada elemento de la CTI como herramienta para impulsar una recuperación y reactivación económica en la región, y una revisión de las actividades realizadas desde el sector público en El Salvador. El uso actual de la ciencia prioriza al sistema de salud sobre la economía, pero existe acoplamiento a través de lineamientos sanitarios y aportes contra el virus; tecnologías de comunicación y digitalización se vuelven vitales para mantener el sistema productivo ante la crisis, sobre todo con el teletrabajo, elementos que podrían consolidarse a un mediano y largo plazo. Por último, la innovación se manifiesta como un elemento para solucionar problemas que pueden aparecer en la reactivación económica, y que requiere un mayor apoyo financiero. El Salvador ha impulsado herramientas de tecnología y de innovación para apoyar la dimensión económica ante la pandemia, pero deben ser reforzadas para ampliar sus efectos. La CTI tiene un potencial importante para aportar a una mejora del modelo de desarrollo económico a partir de su rol ante la pandemia.

Referencias 

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Sobre los(as) Autores(as):

José Rafael Alas Vides josealas1220@gmail.com 

El autor es licenciado en Economía de la Universidad de El Salvador (UES), y egresado de la Maestría en Política Económica con énfasis en economía de la innovación del Centro Internacional de Política Económica (CINPE) de la Universidad Nacional de Costa Rica (UNA). Ha ejercido funciones de monitoreo y evaluación a programas públicos de empleo juvenil, y se ha desempeñado como investigador asistente. Actualmente es profesor universitario hora clase en la UES.

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